Me siento feliz de este rato que pasé con V+F en la Isleta, con la luz cálida que baña este precioso rincón de Cabo de Gata. Disfruto captando momentos espontáneos, lejos de posados forzados y, siendo la tercera vez que les hacía fotos, se hace más fácil ver la complicidad de la pareja y verlos más relajados. Las sesiones de postboda ofrecen una experiencia única, alejada del estrés del día de la boda.

 

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Aunque siempre trato de hacer una pequeña sesión ese día, hay ocasiones en las que se hace complicado realizar algunas fotos de la pareja a solas de la manera que nos gustaría. La boda puede ser un torbellino de emociones y actividades, y me he encontrado, desde parejas que me piden casi SOS para alejarse un poco porque se sienten abrumados, hasta todo lo contrario, las que no quieren renunciar al momento con sus invitados por unas fotos más.

Creo que es importante hablar de esto con las parejas antes de la boda para saber qué piensan al respecto, respetar su naturaleza y saber con qué puedo contar ese día y no insistirles o, por el contrario, ayudarlos si para ellos es necesario ese momento alejados del resto.

Algunas de las razones por las que elegir una sesión postboda:

    • Sin presiones del día de la boda y disfrutar sin restricciones de tiempo o un horario determinado.
    • Elegir una localización especial que pueda significar algo para la pareja.
    • Look más desenfadado, aunque lo normal es que la pareja vista igual que en la boda, suelen cambiar o modificar el peinado o calzado, o incluir algún elemento más afín a su personalidad y, sobre todo, comodidad.
    • Más intimidad, una vez que la boda se ha celebrado, esta sesión ofrece un ambiente mucho más íntimo que ayuda a que la pareja conecte más fácilmente entre ellos y con la cámara.
    • Flexibilidad. Podemos elegir mejor la hora del día según la luz y así jugar con la magia del amanecer o con la luz dorada del atardecer que tanto nos gusta.
¿Te gustaría tener fotografías de pareja? Escríbeme y cuéntame más 🙂