En una boda suceden mil cosas a la vez. Mi propósito es capturarlas tal y como ocurren: sin posados, sin interferir y con luz natural, respetando la atmósfera real y espontánea de vuestro día.
Disfruto especialmente de las bodas al aire libre, de las parejas que rompen con lo tradicional, aportan su personalidad y comparten una sensibilidad especial por la estética y lo auténtico. Sé el mimo que ponéis en cada detalle y la importancia de quienes os acompañan; por eso, nada pasará por alto.
No os voy a mentir, no tendréis las fotos en una semana. Vuestros recuerdos son para toda la vida y merecen un cuidado máximo. Edito cada imagen de forma artesanal, una a una. Por eso, mis tiempos de entrega oscilan entre las 3 semanas y los 3 meses, asegurándome de que el resultado sea impecable.


